Los indígenas cargan con el ataúd de un fallecido durante las protestas.
NOTICIASPOLÍTICA

Los indígenas retienen en Quito a 31 periodistas y 8 policías

28views
Los indígenas cargan con el ataúd de un fallecido durante las protestas.

La tensión, instalada en Ecuador desde hace ocho días pese a la declaración de estado de sitio y los toques de queda nocturnos, se concentró este jueves en el edificio que resguarda a los indígenas en Quito y en cinco de las 24 gobernaciones, que permanecen en manos de grupos de resistencia, aunque el gobierno quería transmitir tranquilidad, asegurando que el 70% de los municipios estaban en paz.

Una paz desaparecida dentro y fuera del Ágora de la Casa de la Cultura de la capital, convertida en cuartel general de los indígenas y donde se han hecho fuertes 5.000 de sus miembros llegados de provincias de todo el país. Una muchedumbre que se tornó iracunda con el paso de las horas, hasta retener a la fuerza a 31 periodistas y 8 policías.

“Los periodistas no están secuestrados, están con el pueblo para garantizar el derecho a la información, ya que existe una guerra mediática de ocultamiento y descontextualización de lo que pasa en el país”, aseguró la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) en un ejercicio eufemístico muy alejado de la realidad.

Mucho más claro lo tiene la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión Nacional, que exigió la libertad de sus compañeros antes las agresiones “verbales, físicas y morales” contra los periodistas que “están retenidos y vejados”.

Freddy Paredes, reportero de Teleamazonas, fue golpeado duramente en la cabeza con una piedra al lograr evadir el cerco indígena, cuyos miembros obligaban a declarar que se encontraban retenidos libremente, algo muy alejado de la realidad. Una agresión brutal que forzó su hospitalización. En un comunicado, la dirigencia indígena aseguró que la agresión ocurrió en el exterior y que sus bases no tuvieron nada que ver.

Respecto a los policías, Jaime Vargas, presidente de la Conaie, aseguró que iban a cumplir una misión: “Van a cargar los ataúdes de los muertitos y vamos a hacer unas caminatas. Después se irán a sus casas y vamos a entregarlos así de santos”.

La primera parte se cumplió ayer. Una calle humana de honor se extendió a las fueras del Ágora, hasta donde llegó el féretros con el cuerpos de la víctima. “¡Hemos aprendido de nuestras mamas y taytas que a los muertos se los honra multiplicando nuestra lucha!”, enfatizaron desde la dirigencia.

La pacífica marcha multitudinaria del miércoles dio paso así a un nuevo pulso más radical, cuyo alcance es difícil de vaticinar. Las radicales violentos del día anterior que durante horas asediaron el palacio presidencial y que el gobierno sitúa en la órbita del correísmo, dieron ayer un paso al lado, dejando a los indígenas el liderazgo de la lucha contra el gobierno. No obstante, en la noche del miércoles intentaron asaltar un cuartel militar, ante los rumores de que el presidente se encontraba allí. Moreno permaneció ese día unas horas en Quito antes de regresar a Guayaquil.

“El diálogo que plantea Lenín es una fantochada. Por eso, compañeras y compañeros, a radicalizar las acciones. Nada de diálogo con un gobierno asesino hasta que se cumplan los requisitos”, ordenó la a sus militantes. Requisitos que ya son únicamente la derogación de las medidas económicas. Los dirigentes de la Conaie ahora también quieren la cabeza política de María Paula Romo, ministra de Interior y pieza clave para Moreno, y Oswaldo Jarrín, titular de Defensa.

A ambos les acusan de la represión, que se habría cobrado ya una vida entres sus miembros, un fallecimiento que no reconoce el gobierno, que insistió en su llamado de paz y en la libertad de los detenidos.

Los excesos cometidos por las fuerzas policiales en los últimos días han enervado al máximo los ánimos de los rebeldes. Las bombas lacrimógenas lanzadas contra las Universidades Salesiana y Católica, convertidas en centros de acogida para los emigrantes, fueron criticadas incluso desde dentro del propio gobierno.

Así de contundente fue la respuesta de los rebeldes al gobierno, que había adelantado una batería de “compensaciones para los hermanos indígenas para que salgan de la pobreza. Riegos, maquinarias, equipos, insumos, renovación de créditos y la reapertura de escuelas y centros médicos (cerrados durante la etapa de Rafael Correa)”, precisó el actual presidente.

CINCO MUERTOS, 554 HERIDOS Y 929 DETENIDOS
El departamento del Defensor del Pueblo de Ecuador informó este jueves de que, desde el inicio de las protestas en el país hace una semana, cinco personas han muerto, 554 han resultado heridas y 929 han sido detenidas.

En un comunicado, la institución detalla que la primera víctima mortal fue Raúl Chilpe, que, según la investigación llevada a cabo por la ONG Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh), falleció el domingo al ser atropellado cuando participaba en una protesta en la vía Molleturo-Cuenca, en la provincia de Azuay.

El texto detalla que el conductor del vehículo aparentemente “intentó arrollar a varios manifestantes”.

El lunes pasado falleció un joven de 26 años, llamado Marco Humberto Oto, y cuyas circunstancias de la muerte están siendo investigadas por la Policía.

No obstante, la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu) responsabilizó de su muerte a las fuerzas de seguridad porque, aparentemente, cayó desde lo alto de un puente peatonal en el barrio de San Roque, en el sur de Quito, cuando intentaba huir de una unidad motorizada que le había acorralado.

Junto a él también murió en las mismas circunstancias José Daniel Chaluiza y aún se investigan las razones por las que estaban en el mismo puente.

Ambos murieron en el Hospital Carlos Andrade Marín, centro al que fueron trasladados tras la caída. El primero falleció el martes y el segundo el miércoles, según indica la ONG.

Durante la jornada de ayer también perdió la vida José Rodrigo Chaluiza, un manifestante del que tampoco se conocen las causas de la muerte.

En el mismo contexto también murió en las protestas que tuvieron lugar en Quito Inocencio Tucumbi, dirigente indígena procedente de la provincia del Cotopaxi.

En este sentido, la Inredh atribuye la causa de su muerte a “la desmedida represión ejecutada por la fuerza pública”.

Fuente: Los indígenas retienen en Quito a 31 periodistas y 8 policías

Leave a Response

1
Hola en que le podemos ayudar?
Powered by