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Galápagos: priorizar y resolver qué pasará con el turismo

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Puerto Ayora –

No aspiro a ser ‘buena’ (¿y quién osaría a creerse con la autoridad moral suficiente de autodenominarse bueno?), pero intento ser justa y clara con mis decisiones.

Galápagos vive en más del 80% del turismo. El mundo está sumido en un sistema poco comprensible. Por quién abogar, ¿por el hombre, por el futuro, por el presente, por la naturaleza?

Mientras hubo turismo las cosas ‘marchaban’. No tenemos agua potable, ni alcantarillado, no se cuenta con hospitales decentes ni educación, pero de una manera u otra entraba dinero al bolsillo de todos y cada uno.

Más del 60 % del turismo de los últimos años ha sido turismo con base local. Esos ingresos llegaron directamente a manos locales: casas de hospedaje, hoteles, restaurantes, yates de tour diarios y de cabotaje, agricultores-proveedores, guías, pescadores.

Hoy vivimos un descalabro económico que se siente de sobremanera en las islas por su aislamiento y por su dependencia mayoritaria en una actividad que será la última en restablecerse”.

También está el turismo navegable, que de una manera u otra utiliza servicios locales: personal, restaurantes, lavanderías, transporte, insumos varios, etc. Muchos pescadores cambiaron de actividad, justamente al turismo. Hoy existen aproximadamente 400 pescadores activos y es de los pocos trabajos que se mantiene.

Era labor de todos pensar en el mañana, exigir, contribuir, guardar para las vacas flacas y demandar políticas gubernamentales apuntando a un futuro autosuficiente y sostenible. Pero en épocas de vacas gordas no se hizo ni se dijo mucho.

Vuelve el trueque, una impresora por una gallina criolla; una torta por artículos de limpieza; ropa usada por arroz y aceite. Muchas familias retornan a trabajar la tierra”.

Hoy vivimos un descalabro económico que se siente de sobremanera en las islas por su aislamiento y por su dependencia mayoritaria en una actividad que será la última en restablecerse.

Vuelve el trueque, una impresora por una gallina criolla; una torta por artículos de limpieza; ropa usada por arroz y aceite. Muchas familias retornan a trabajar la tierra. Es lo que propone en carta pública el Movimiento Activista de Galápagos de Mujeres en Alerta (Magma): “fortalecer la resiliencia como lo hicieron los primeros habitantes de las islas, reconstruir dinámicas sociales resolutivas que generen espacios de trabajo conjunto entre equipos del Gobierno y la sociedad civil, alejándose de preceptos como paternalismo estatal y sobre todo discriminatorios. Rechazamos toda propuesta que suponga la vulneración de los derechos humanos fundamentada en la discriminación por un estatus migratorio. Asimismo, rechazamos toda propuesta que suponga legitimar la depredación de los recursos de nuestras islas”.

El Frente Insular Reserva Marina de Galápagos sostiene que declarar a Galápagos como zona de desastre enviaría un mensaje antagónico al que debemos fortalecer…”.

Varios colectivos ciudadanos se manifiestan. La Junta Ciudadana de Santa Cruz presenta quince peticiones al Consejo de Gobierno. Entre ellas, la apertura inmediata del empate oceánico modificado (o palangre, en resumen, pesca que ha sido negada, con datos técnicos, por su alto porcentaje de pesca incidental, que no tiene sentido en un Patrimonio de la Humanidad). Piden también que se eliminen contratos de los residentes temporales.

El Frente Insular Reserva Marina de Galápagos sostiene que declarar a Galápagos como zona de desastre enviaría un mensaje antagónico al que debemos fortalecer, de que Galápagos ha manejado la pandemia de manera responsable, para reactivar el turismo, “dejar el discurso satanizador de actores, la descalificación del otro no es un elemento que facilite el diálogo”.

La Asociación de Guías intérpretes del Parque Nacional Galápagos recuerda que muchos de los residentes temporales son personal médico, científicos y profesores. Cómo prescindir de sus servicios cuando no hay reemplazo local. Aclara que no están en contra del sector pesquero, pero que sería imposible proyectar una buena imagen al mundo aceptando un arte de pesca contra todo principio de conservación.

Abogan por pesca de calidad y no cantidad (que es lo contrario al palangre). Las sesiones continuarán. Confío se tomen resoluciones consensuadas, no a corto plazo, ni aprovechándose, unos pocos, de la desesperación y el hambre del pueblo de Galápagos.

Fuente: www.eluniverso.com

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