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Cómo cambiará la situación de los médicos posgradistas, si entra en vigencia la Ley Humanitaria

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Valeria Heredia LEA TAMBIÉN Seguir un posgrado en el área de la salud no es fácil. Antes de ingresar, el postulante debe aplicar a uno de los pocos cupos ofertados en las universidades. Además, debe contar con recursos económicos suficientes para costear entre tres y cinco años de estudio. Cuando obtiene una plaza, en especial, quien opta por el autofinanciamiento labora pero sin una remuneración. Así lo relata la médica Carolina Moya, de 31 años, quien cursa la especialización de geriatría. Luego de cuatro oportunidades, ella logró un cupo para el posgrado, en la Universidad Católica del Ecuador. “Siempre me quedaba relegada, ya que la demanda es alta. Ofertan 200 o 300 plazas para más de 3 000 interesados”. Cuando lo logró, la galena debió pensar en la opción de pago: Solicitar una beca o autofinanciarse. En la primera, el Gobierno cancela los rubros, sin embargo, el posgradista debe devengar luego de que concluye sus estudios. “Debe laborar dos años por cada uno que duró su formación”. Mientras que quienes apuestan por la segunda alternativa deben pagar los montos por su cuenta. Carolina pensó que este financiamiento era ideal, ya que contaba con algunos ahorros. El problema -dice- es que el costo es elevado (más de 12 000 por tres años), no puede trabajar en otros espacios y tampoco recibe una remuneración por las horas que pasa dentro del hospital. Un posgradista -según Santiago Zuñiga, titular de la Asociación Ecuatoriana de Médicos Posgradistas- cumple con entre 80 y 90 horas semanales (incluida una guardia de 24 horas). Durante ese tiempo realizan actividades, como atención y tratamiento al paciente, cirugías y otras. Además rotan por varias áreas de las casas de salud. “Cumplen con la misma jornada de un especialista”. Durante esta emergencia sanitaria, Carolina ha recibido pacientes geriátricos sin covid-19 y quienes ya han superado la infección. También ha estado en emergencia en donde ha visto sospechosos o con síntomas respiratorios. “Hacemos las mismas labores que todos los médicos, pero no recibimos una remuneración”, sostiene. Esta realidad podría cambiar, si entra en vigencia la Ley Orgánica de Apoyo Humanitario. La norma espera el veto del presidente Lenín Moreno, pero ya fue aprobada en el Pleno de la Asamblea Nacional. Uno de los principales cambios es que los galenos en formación firmarían un contrato ocasional. Así, en la disposición octava se contempla que “las y los médicos que, durante la emergencia de covid-19, se encuentren prestando sus servicios en los hospitales pertenecientes a la Red Integral Pública de Salud y red complementaria, en calidad de posgradistas autofinanciados y becados, se considerarán médicos en funciones hospitalarias en formación y suscribirán un contrato de servicios ocasionales, con el Ministerio Rector de la Salud o con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), y sus respectivas redes complementarias, por el tiempo que dure sus estudios de posgrado y percibirán una remuneración correspondiente a la categoría de galenos en funciones”. En el documento además se explica que el Ministerio de Salud Pública y el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) tienen un plazo de 30 días para solicitar el listado de personas que prestan sus servicios. Además, deben actualizar la normativa vigente. Los contratos se extenderán durante el tiempo previsto para su formación. Santiago Zuñiga reconoce que este es un logro importante, ya que han venido reclamando el reconocimiento de sus derechos y la solución de problemas de financiamiento desde el 2018. Por ejemplo -dice- quienes escogieron la opción de pago, por medio de becas, no lograban ingresar a un hospital para comenzar con la devengación. “El año anterior hubo cerca de 146 médicos familiares sin plazas para cumplir con su obligación”. Mientras que los autofinanciados trabajan sin una remuneración pese a que permanecen más horas en los establecimientos. “Con esta ley se busca que se reconozca los derechos laborales de quienes continúan con sus estudios”. Él también resaltó la necesidad de que haya más cupos en las universidades para la formación del personal de este sector. En un informe de la Asociación de Facultades Ecuatorianas de Ciencias Médicas y de la Salud, presidida por Leonardo Bravo, se determinó un déficit de especialistas, principalmente, en las áreas de cirugía y anestesiología. Esto responde a la mínima oferta de posgrados en las universidades. “De las 22 carreras de medicina se gradúan entre 3 300 a 3 400 galenos. Y menos del 10% logra una especialidad. No hay opciones. Es una falencia”, destacó en una nota publicada por EL COMERCIO, en noviembre del 2019.

Fuente: www.elcomercio.com

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Hola en que le podemos ayudar?