Manifestantes queman neumáticos durante las protestas en Bagdad.
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Al menos 15 muertos en otra jornada de la interminable y sangrienta oleada de protestas en Irak

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El paquete de medidas anunciado por el Gobierno iraquí no ha calmado los ánimos. Al menos 15 personas perdieron la vida durante la noche del domingo en un popular distrito de Bagdad, elevando a 110 la cifra de fallecidos en la oleada de protestas y enfrentamientos. A punto de cumplirse la semana de unas manifestaciones que se han propagado por las principales ciudades del sur del país, el ejército ha reconocido públicamente este lunes el “uso excesivo de la fuerza”.

“Se ha hecho un uso excesivo de la fuerza y hemos empezado a pedir cuentas a los oficiales al mando que perpetraron estos actos equivocados”, ha entonado el estamento militar iraquí. La última noche ha vuelto a ser especialmente sangrienta. Al menos 15 personas murieron en los choques entre manifestantes y ejército en Ciudad Sadr, un concurrido barrio de la capital y bastión del influyente clérigo chií Muqtada al Sadr, quien ha exigido la renuncia del Gabinete y la convocatoria de elecciones anticipadas.

Las imágenes publicadas a través de las redes sociales muestran a la multitud buscando refugio entre columnas de humos procedentes de la quema de neumáticos y el sonido de los disparos. Ciudad Sadr es un laberinto que habita un tercio de los ocho millones de bagdadíes, entre penurias y falta de asistencia. Inquieto por una escalada que amenaza su puesto, el primer ministro iraquí, el chií Adel Abdel Mahdi, ha ordenado que los militares sean reemplazados por destacamentos de la policía federal y ha decretado una investigación a cargo de los servicios de inteligencia.

En una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, el ‘premier’ ha insistido este lunes en que “la situación ha vuelto a la normalidad tras el levantamiento del toque de queda y que las fuerzas de seguridad han restablecido el control”, sin proporcionar más detalles. El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha aterrizado este lunes en Bagdad para reunirse con altos cargos del Ejecutivo y abordar las tensiones regionales.

Según una agencia de noticias local, Abdel Mahdi ha logrado abortar durante los últimos días la dimisión presentada por hasta siete de sus ministros entre crecientes presiones para al menos ejecutar una remodelación gubernamental.

La oleada de protestas, espontáneas y huérfanas de líder, estalló el pasado martes en Bagdad y rápidamente se contagió a las principales urbes del sur del país, alentadas por las denuncias de corrupción, falta de servicios públicos y desempleo, especialmente dramático entre la población más joven. Sus demandas han sido abrazadas por los principales líderes religiosos del país. Desde entonces, 110 personas han muerto -entre ellas, ocho agentes- y más de 6.100 han resultados heridas, entre las que figuran también 1.200 uniformados.

Las autoridades han negado hasta ahora que los francotiradores que han abierto fuego contra la multitud fueran agentes. El portavoz del ministerio del Interior, Saad Maan, ha culpado a “manos maliciosas” de hallarse detrás de los ataques contra manifestantes y agentes del orden. Una acusación similar a la lanzada por Hashid al Shaabi (Movilización popular, en árabe), la constelación de milicias chiíes respaldadas por Irán e integrada en el organigrama del aparato de seguridad.

“Sabemos quien se encuentra detrás de estas protestas. El plan de derribar al régimen ha fracasado”, ha declarado su líder Faleh al Fayyadh, quien se ha reconocido “preparado” para apoyar al Ejecutivo ante cualquier intento de “golpe de Estado o rebelión” y respaldar “la caída de la corrupción, no del régimen”. “Quienes quieran difamar a Irak serán castigados”, ha advertido.

Desde Teherán, el ayatolá Ali Jamenei ha denunciado que “los enemigos persiguen sembrar la discordia” entre Irán e Irak “pero han fracasado y su conspiración no tendrá lugar”. Bagdad ha tratado en los últimos meses de mantener cierta neutralidad en la escalada protagonizada por iraníes, saudíes y estadounidenses en la región a propósito de las sanciones y la política de “máxima presión” impuestas por Washington y los ataques contra petroleros y refinerías saudíes.

La actual inestabilidad de Irak, el episodio más negro desde el fin de la batalla contra las huestes del autodenominado Estado Islámico en 2017, ha obligado a las autoridades iraníes a desaconsejar a sus ciudadanos la participación en una destacada peregrinación chií. Teherán ha instado, además, a la población iraquí a “preservar la unidad y exhibir cautela”. Durante los últimos días, las llamadas a las fuerzas de seguridad a ejercitar la moderación han sido voceadas por la ONU, la Unión Europea o el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Manifestantes queman neumáticos durante las protestas en Bagdad.

Fuente: Al menos 15 muertos en otra jornada de la interminable y sangrienta oleada de protestas en Irak

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